No gente de esa que te conoce pero no son más que un telón de fondo desteñido, que ni quita ni aporta a la vida, ni blanco ni negro, que a lo más que llegarán será a responder 'sí' cuando alguien les comente "¿sabes lo del Sempere?" (porque siempre se emplea el 'lo' cuando hay que hablar de cáncer, muerte o similares) y ese 'sí, ya' sea todo el vínculo que han mostrado tener en varios años de existencia; porque en vida han pasado olímpicamente de tus circunstancias, idas y venidas.
Los que están sentados en esta fila del auditorio no son de estos. Hay intercambio. Me dejan que pasae por sus vidas, marcando una huella, y yo encantado.
Pero soy tan avaricioso que, como a ellos ya los tengo, no me siento con ellos. Voy a otra fila. Con gente nueva. Para ampliar el espectro.
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