Hacía mucho que no nos veíamos, la verdad sea dicha, y Belén me abraza fuerte. La percibo destensada, haciendo balance de todo lo vivido, a punto de irse. Herida por las críticas recibidas (la de Carlos Boyero, en 'El País', lapidaria y directa). Pero con la autoestima muy alta por la respuesta del público en la sesión oficial nocturna en el Kursaal. "Fueron doce minutos de aplausos, Antonio. De dos mil personas que habían pagado por verla. Y eso es lo que vale".
Qué complicado es esto del cine, del buen cine, del buen cine comercial, del arte, de la industria, de la creación, de las ilusiones...
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