Roberto debería ser bailarín, o nadador, o modelo. Pero en su timidez no se ha planteado nada de todo eso. Y sigue cruzando los brazos cada dos por tres. Pero me aguanta, vaya si me aguanta. Las veinticuatro horas que tiene el día. A mí me da que se va a emocionar un poquito cuando nos despidamos. Yo ya estoy llorando.
miércoles, 13 de agosto de 2008
MUCHO ROBERTO - Martes 12 de agosto
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