miércoles, 15 de agosto de 2012

ME ESCRIBO ENCIMA

Me escribo encima. Qué le voy a hacer. No hay goce comparable al de ver publicados los textos. Es la consumación. Que no se publiquen no quiere decir que no los haya escrito. No puedo parar. Produzco dos columnas diarias de asuntos televisivos. Como un ritual sagrado. Como un ejercicio. Mi yoga mental. A veces hay suerte y entran en Aragón y en Andalucía. En Cantabria. En Alicante. En 'La Gaceta'. Pero el papel se hace cada vez más caro, y las ediciones impresas comienzan a ser entre un lujo y una rareza. Mientras tanto, yo sólo sé que me escribo encima y que no puedo parar.

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