miércoles, 24 de septiembre de 2008

FIN DE JORNADA - Martes 23 septiembre


El reloj del Oquendo, ese santuario del Festival, marca la una y media de la madrugada. Tocan retirada. La sexta jornada ha terminado.
Contemporizo con uno de los camareros. Aunque denominarle como tal es simplificar demasiado. Trabaja allí los diez días del festival. Pero su vida tiene muchas aristas. Me cuenta de sus proyectos, de sus historias, de su pasión por el deporte (ese común denominador de tanta gente interesante que ennoblece estas tierras norteñas).
Detrás de cada persona hay un mundo. Y es apasionante descubrirlos...

No hay comentarios:

Publicar un comentario